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El primer día de trabajo

En su primer día de trabajo en la unidad de narcóticos de la ciudad de Los Ángeles, al agente Jake Hoyt su jefe le pone una pistola en la cabeza, le obliga a fumar marihuana confiscada, le hace partícipe de un allanamiento ilegal, le fuerza a encubrir un robo y un homicidio y le tiende una trampa dejándolo a merced de unos peligrosos pandilleros. El argumento de Training Day, la película que en 2001 le valió un Oscar a Denzel Washington y una nominación a Ethan Hawke, no es precisamente un modelo de bienvenida a un profesional que acaba de incorporarse a una empresa.

¿Quién no se acuerda de su primer día de colegio? La sensación no es muy diferente a cuando se llega a un trabajo nuevo. “Nuestros sentimientos oscilan entre la ilusión y la duda de si la experiencia cumplirá nuestras expectativas”, dice Eva Collado, consultora estratégica de capital humano. Joaquín Álvarez, director de Recursos Humanos de Europ Assistance España, recuerda que ese trabajador “ha decidido apostar por esa empresa y ese proyecto”. Por esa razón, tercia Collado, “merece que la organización prepare con esmero ese primer día”.

“Sólo tienes una oportunidad para dejar una buena primera impresión”, expone Alfredo Santos, director general de Búsqueda y Selección de Hudson. Así que dejar el aterrizaje de los nuevos a la improvisación puede ser arriesgado. Este experto recomienda contar con “un buen plan de introducción que facilite y acelere el proceso de adaptación”. De esta manera, “se reducen la rotación y el número de incorporaciones fallidas, y se facilita que el fichaje empiece antes a rendir como se espera de él”.

Visión global

Para Joaquín Álvarez todo proceso de bienvenida debe asegurarse de que el nuevo empleado adquiere rápidamente “una visión global e integradora de la compañía”. Aspectos como marca; cultura y valores; estructura y organigrama; normas y procedimientos; historia y momento actual; productos y servicios, mercados en los que opera o las necesidades que cubre para sus clientes formarán parte de este pack. También debe quedar claro el papel que el recién llegado jugará en ese engranaje. “Necesita saber lo que se espera de él y cómo sus objetivos encajan con los de su departamento y los globales de la compañía”, comenta Álvarez.

Los americanos prefieren hablar de “inducción” antes que de acogida. Según José Manuel Chamorro, profesor del máster en Dirección y Gestión de Recursos Humanos del Centro de Estudios Financieros (CEF), la diferencia de matiz está en que hay que lograr dos objetivos: “Por un lado, informar de todo lo esencial en el ámbito organizativo; y por otro, integrar, es decir, ayudar a que esa persona se sienta como en casa”.

Es en este último punto donde suelen fallar las compañías. “Integrar implica facilitar que la persona que llega a su puesto tenga una idea formada de cuál es el entorno en el que se mueve, del quién es quién en la organización y de las relaciones e interacciones que puede establecer”, enumera Chamorro. Demasiada información para asimilar de golpe y sin ayuda. Acciones formativas o charlas informales con directivos pueden ayudar en este proceso. Aunque una de las medidas que mejor funciona es designar a una persona para que ejerza de cicerone y acompañe al nuevo trabajador durante sus primeros pasos en la organización.

Alfredo Santos recomienda que esa figura de tutor o mentor la desempeñe una persona que conozca “las tripas de la compañía” y esté muy implicada con el proyecto y sus valores. “Esto es como cuando tienes un invitado a cenar en casa. Si estás cabreado con tu pareja, la persona que llega lo notará y se sentirá incómodo. En cambio, si estás a gusto, lo recibirás con cariño y todo resultará más fácil”, ilustra.

UNA LLEGADA MULTIMEDIA

Los vídeos multimedia son una de las últimas tendencias en cuanto packs de bienvenida. Muy efectivos “cuando las incorporaciones son frecuentes y la empresa tiene mucho que enseñar”, señala Ángel Vázquez, socio director de eCustomer.

En este formato son los propios trabajadores y directivos quienes “se presentan de una forma concisa y atractiva a sus nuevos compañeros y les introducen en la compañía para que rápidamente empiecen a sentir sus colores”, explica Vázquez.

Una de las normas que no hay que perder de vista es que la rigidez no es una buena política. “Los vídeos que funcionan son aquellos que consiguen ser al mismo tiempo frescos y corporativos”, comenta este especialista. Gastar una pequeña broma o incluso desvelar alguna indiscreción o crítica de la propia empresa puede ayudar a dotarles de mayor veracidad. Porque, concluye Vázquez, “la compañía perfecta y sin errores no es creíble en el mundo 2.0″.

Errores

Sin embargo, no en todas las empresas son conscientes de la importancia de planificar la acogida de las nuevas contrataciones. “Suelen suceder dos cosas: o bien sueltan a la persona y dejan que se las arregle como buenamente pueda, o bien empiezan a cargarla con tareas nada más llegar”, lamenta Santos. Fernando Botella, presidente de Think & Action, subraya que muchas veces se olvida que cuando un empleado entra en la organización lo hace “bajo mucha presión por miedo a no encajar o a no estar a la altura de las expectativas”. El papel de los compañeros será fundamental para tratar de reducir esa incertidumbre. “El nuevo siempre va a preferir hablar con sus iguales porque sabe que ellos le van a contar experiencias reales”, indica Botella.

Eva Collado cree que para que un nuevo empleado entre con buen pie y no genere recelos entre los que serán sus compañeros, “la empresa deberá explicar antes al equipo con toda transparencia quién es esa persona y qué viene a hacer”. Una vez dentro, la curiosidad que muestre el recién llegado por absorber los usos y costumbres de su nuevo ecosistema profesional también ayudará a acelerar la integración. “Deberá tener una actitud proactiva, la mente abierta y ganas de aprender”, resume Álvarez.

Fernando Botella aconseja paciencia y prudencia a los nuevos. Nada de entrar haciendo ruido. “Al sabelotodo que llega con aires de estrella o dando lecciones a los demás porque viene de una empresa más grande le costará adaptarse. Al principio es más inteligente preguntar y escuchar; sobre todo, escuchar. Ya tendrá oportunidad de aportar sus ideas más adelante”.

Fuente:   El País

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